
ALIMENTACIÓN PARA
PACIENTES
ONCOLÓGICOS
LIC. LUCRECIA MARTIN
NUTRICIONISTA · MP 1158
Los tratamientos para el cáncer pueden generar diferentes efectos adversos y alterar la alimentación y el estado nutricional.
Esta guía ha sido elaborada para acompañar a pacientes y su entorno en los cambios alimentarios que se presentan en torno a la enfermedad.
De ninguna manera pretende ser un reemplazo de la consulta médica, ya que los tratamientos son diversos, cada paciente es único, y por ende los síntomas son diferentes en cada persona. Sin embargo, hay efectos adversos frecuentes para los cuales les presento recomendaciones que puedan ayudar a atravesar estas etapas.
Mantener una buena hidratación, especialmente de líquidos fríos y de a pequeños sorbos.
Coma despacio, mastique bien.
Prefiera comidas livianas y bajas en grasa, distribuidas en varias ingestas pequeñas a lo largo del día.
Mantenga una correcta higiene bucal.
Evite acostarse inmediatamente después de comer.
Evite estar en la cocina en el momento que se prepara la comida.
Evite olores de ambiente y perfumes fuertes.
Ensaladas variadas, carnes frías, pan con queso o ricota, licuados o jugos de frutas, compotas frías, helados (que pueden hacerse en forma casera con licuados de frutas), postres de leche, yogur.

Consuma pequeñas cantidades de alimentos varias veces en el día.
Observe cuál es el horario donde suele tener mayor predisposición a comer, e intente hacer las comidas que más le gustan y las más nutritivas en esos horarios.
Sirva en el plato porciones moderadas a pequeñas.
Evite consumir líquido junto con las comidas, prefiera hacerlo luego de ellas.

La consistencia a lograr con los alimentos variará en cada paciente según indicación médica y fonoaudiológica. Hay quienes podrán consumir consistencias blandas, en otros casos los alimentos deberán estar procesados, en forma de puré, papillas o líquidos espesos.
Algunos pacientes requerirán espesantes.
Este cambio en la consistencia puede empobrecer la calidad nutricional de las comidas.
Se sugiere no licuar solo con agua, sino enriquecer preparaciones con leche, huevos, yogur, queso untable, aceite, crema o algún suplemento nutricional y además, aumentar la cantidad de ingestas en el día, de menor volumen pero más frecuentes.

En caso de incorporar alimentos sin procesar es importante masticar muy bien para lograr una "papilla" en la boca antes de tragar.
No incluir alimentos desgranados o con partes secas o duras. Ej: arroz, semillas, granos de choclo, costra de carnes.
Puede ayudar tamizar las preparaciones con tamiz de alambre cuando no se logre procesarlas totalmente.
Para evitar la monotonía cambiar colores y presentación.
Mantenga una correcta higiene bucal.
Enjuague la boca antes de las comidas.
Consuma mucho líquido: agua, jugos cítricos, limonadas con menta.
Pueden ser útiles caramelos de menta o de limón.
Si siente sabor metálico, utilice cubiertos de plástico.
En general, son mejor toleradas las comidas frías antes que las calientes. Evalúe cual temperatura tolera mejor.
Si rechaza las carnes rojas, reemplace por carnes blancas o huevos.
Agregue hierbas aromáticas o especias a las comidas para realzar los sabores (orégano, tomillo, albahaca, limón, jengibre, romero, perejil, cilantro).

Mantenga una adecuada higiene bucal. Enjuague la boca varias veces al día.
Consuma bocados pequeños, mastique muy bien y acompañe las comidas con líquidos.
Prefiera preparaciones blandas, húmedas, con agregados de salsas y cremas. Carnes hechas en papel aluminio o en cacerola junto con verduras para aportar humedad.
Prepare helados caseros con frutas licuadas o “cubitos” con jugos o bebidas saborizadas caseras y freeze en cubeteras.
Hidratese continuamente con agua o jugos de frutas naturales (no sirven bebidas industriales).
Evite preparaciones muy dulces, alcohol y picantes, alimentos muy secos o con costras: galletitas, frutos secos enteros, snacks como papas fritas.

Alimentos blandos y fáciles de tragar.
Alimentos tibios o fríos.

Alimentos ácidos (cítricos -naranja, mandarina, limón-, tomate, vinagre).
Alimentos picantes o muy condimentados.
Alimentos duros, crujientes o ásperos (tostadas, snacks como papas fritas/nachos, costra de carne, etc.).
Bebidas alcohólicas y gaseosas.
Alimentos muy calientes.
Aumente el consumo de líquidos:
Tome agua fría en ayunas.
Incorpore gradualmente alimentos ricos en fibra:
De ser posible, realice ejercicio físico o movimientos leves.
Evite té negro, arroz, quesos duros, membrillo y excesiva cantidad de harina blanca.
Si no suele consumir alimentos ricos en fibra con frecuencia, incorpórelos en forma gradual para evitar inflamación y mayor incomodidad digestiva.

Mantenga una adecuada hidratación con: agua, té, agua de compota de manzana o de peras.
No se recomienda tomar bebidas como 7up.
Se pueden consumir carnes, huevos, quesos blandos, cereales como: arroz, harina de maíz, fideos, harina de mandioca, pan blanco, tostadas.
En caso de consumir leche: Utilizar leche reducida en lactosa o “leche” vegetal (de almendras, de arroz, etc. SIN azúcar agregada) en reemplazo de leche de vaca.
La incorporación de verduras cocidas como papa, zanahoria, zapallo, zapallitos, berenjena dependerá de cada caso individual.
Evite productos integrales, de salvado, con semillas o altos en fibra. Como así también verduras de hoja, cítricos y frutas y verduras crudas en general, café, mate y picantes.
Los suplementos nutricionales son productos disponibles para complementar o reforzar la alimentación.
Aportan energía y pueden ser una gran ayuda cuando no se logran cubrir todos los requerimientos con la alimentación habitual (completan pero no reemplazan la comida).
Disponibilidad:
Existen muchas opciones y marcas disponibles; en forma líquida y listos para tomar, o en forma de polvo; para preparar bebidas o agregar a las comidas, licuados y postres.
Dosis:
La aplicación y dosis varía según las condiciones del paciente; si puede tragar bien, si hay alteraciones del tránsito intestinal, si tiene diabetes o enfermedad renal, etc. Por lo cual es importante que la elección del mismo sea individualizada.

Importante:
Los suplementos nutricionales deben ser indicados por un profesional de la salud (médico o nutricionista) según las necesidades individuales de cada paciente.
Esta guia es informativa. Para adaptar estas pautas a tu situación individual, consultame!